Paz, sustantivo abstracto y rayado

Fotografía: JORGE SILVA (REUTERS). Caracas, 17 de febrero de 2014.
Fotografía: JORGE SILVA (REUTERS). Caracas, 17 de febrero de 2014.

Son las 3:27 de la madrugada, tomo una ducha y creo que mi día ya ha terminado. Un mensaje de difusión por WhatsApp interrumpe el espeso silencio de la noche. ¿Qué es? Una nueva cadena de «salgamos a protestar» y un nuevo bloqueado en mi lista de contactos. El calendario de mi computador me recuerda que apenas es miércoles 19 de febrero del 2014 y mi situación sentimental pasó de estar sin sueño a necesito escribir un articulo de todo esto.

Me pongo a revisar mi línea del tiempo en Twitter y leo algunas noticias que saltan de la pantalla: Maduro cargó contra Juan Manuel Santos. Difieren audiencia de Leopoldo López para este miércoles. Atracaron a equipo de prensa de CNN en Caracas. Miss Turismo Carabobo recibió un disparo en la cabeza durante manifestación en Valencia. La Faja Petrolífera del Orinoco tiene nuevo nombre: Hugo Chávez Frías… ¡Ya va, pará! Con tantas cosas por resolver en este país y mi presidente se dedica a ponerle un nuevo nombre a la Faja, ¿esto es en serio? Bueno… Y así más noticias, una peor que la otra, todas en un sólo día.

Voy a Instagram. La bienvenida me la da una amiga con aparentes prejuicios y estereotipos que colgó una imagen mientras marchaba acompañada de una leyenda que dice: «Yo no soy tan bruta como los #chavistas, hoy defendí mi país #Venezuela #18F». Como fluye la cosa, mejor no abro Facebook.

A vuelo de pájaro repaso este día. Por una lado, un país que, a mi parecer, protesta con fuerza y contundencia sin la clara figura de un movimiento político opositor; simplemente y autoproclamados: estudiantes. Movimiento propio que pide paz pero que ahora se dedican a trancar cuanta calle se les atraviesa violando a su vez el derecho de libre tránsito.

Por otro lado, el gobierno de Nicolás Maduro y compañía quienes no retroceden ante las protestas a pesar de los cuestionamientos de censura y represión. También quieren paz pero su discurso con ganas de intimidar lo contradice, muy similar al del desaparecido líder «supremo» con el uso de las ya conocidas etiquetas: fascistas, terroristas, pelagatos… Esto, con ánimos de intentar desprestigiar las acciones de manifestantes que hasta ahora no abandonan las calles.

Paz, sustantivo abstracto y rayado que todos quieren pero que nadie trabaja para tenerla. Y si para los efectos de opinar les soy sincero considero que los oficialistas y opositores son libres de pensar como quieran; pero, no de ofender cuánto quieran. Creo que esa fulana paz que todos buscan sólo la encontraran el día que aprendamos a tolerar las diferencias religiosas, políticas y sexuales de cada venezolano. No sé ustedes, pero a estas alturas del partido ya uno no sabe qué será peor, si #LaSalida o #LaPatria…

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