Nadar: pensar y sentir

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Solo tú, el agua y la causa por la que nadas.

Es lunes. Cielo nublado en Caracas, miro a la ventana y la ausencia de sol lo confirma. Hoy no hay pitazo inicial, pero si una competencia: yo. Escucho algo de Coldplay y me inspiro. Tarareo algo en medio del sueño post-almuerzo que me visita en la oficina: “Para-para-paradise”.

Describo: Halo alrededor del sol yaracuyano un sábado, justo ahí salgo del taco con velocidad y sin titubear entro en la piscina. Brazada. Patada. Respiración. Hundo la cabeza en el agua, pienso: Patada, brazada. ¡Duro, con todo! Sin descanso termino los primeros 25 metros en estilo libre que me hizo merecedor de mi primera medalla de bronce en los XIV Juegos Nacionales de Periodistas, mi primera competencia del 2014.

Reflexiono sobre esa pregunta que una vez mi colega y querida amiga Elizdee Burgos me hizo: ¿Qué pensáis mientras nadáis? Yo jamás me había preguntado qué pienso mientras nado hasta que llegó Elizdee. Pienso en lo que pasó durante el día, lo que me toca preparar para mañana y en esa frase que mi entrenador repetía en cada uno de los entrenamientos:  Patada, brazada. ¡Duro, con todo! Solo tú, el agua y la causa por la que nadas.

Aprovecho para recordar cómo empecé todo esto y me detengo a pensar en esa consulta con María Luisa Rossetti, mi psicóloga, quien me motivó a meterme en la piscina. Creo que ha sido unos de esos diálogos que nunca olvidaré, por allá en febrero del 2010. Ella, frontal, me interrogó: ¿Qué deporte te gustaría hacer? Yo no dudé en responderle: ¡Natación! A eso le siguió la pregunta que siempre había evadido: ¿Por qué no lo haces? Y la verdad, en ese momento sentía pena usar traje de baño. Sí, era esa la única razón que me detenía. Sentía la sombre de ese infeliz estereotipo social, sobre el “qué dirán” de mi contextura delgada.

Con tres medallas de bronce y una de plata me permito decirles que volar en el agua ha sido una de las mejores decisiones que he podido tomar. Desde ese momento Rossetti me enseñó a competir contra mis demonios, fue el momento para aprender que puedo hablar, nadar y bailar sin importar lo que diga de la gente. Nada mejor que nadar: pensar y sentir.

 

 

 

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2 comentarios sobre “Nadar: pensar y sentir

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