El Ávila: lejos de la bulliciosa capital

Captura de pantalla 2015-02-01 21.29.31 (2)
El ambiente es más silencioso, la naturaleza está más cerca. En mi opinión, es un camino cómodo y atractivo para quienes le gustan las aventuras.

Esta ciudad, como toda capital, tiene un ritmo que si dejáis acabará por consumir tus días. Desde mi llegada al centro de Venezuela, he acostumbrado hacer algo diferente cada fin de semana que me permita escapar de una posible rutina, siempre eligiendo las opciones dinámicas que permitan ejercitarme. En estas tierras caraqueñas la tarea se hace fácil, tiene con un principal atractivo natural: El Ávila, conocido así desde 1778 hasta el 7 de mayo de 2011, cuando recibe el nombre de Waraira Repano.

Este domingo, del primer día de febrero, a tres compañeros de trabajo y a mí, se nos ocurrió la idea de hacer una caminata ecológica que terminó por desconectarnos de la bulliciosa capital que enfrentamos en cada jornada periodística en las que nos desempeñamos. Les echaré aquí todo el cuento para quienes quieran hacer el recorrido.

Nuestro punto de encuentro fue en la icónica Plaza Francia, ahí mismito en la estación del metro Altamira. Justo al frente del Hotel Palace llegan los buses (o lo que aquí le dicen camioneticas), son de color naranja y por un pasaje mínimo te llevan hasta la entrada de donde iniciamos la caminata de la ruta conocida como Sabas Nieves, al lado del reconocido restaurante Tarzilandia

Una vez que llegáis a la entrada de Sabas Nieves, con ropa cómoda y un buen desayuno, iniciáis el ascenso. No hay perdida, apenas entráis encontráis una de varias señalizaciones que Imparques ha puesto por todo el camino. Recomiendo que a este punto tomes el ascenso por la dirección que señala a la izquierda: PGP Sabas Nieves.

Son aproximadamente 2.5 kilómetros que tardáis en subir como en 45 minutos; sin embargo, para quienes llevan un poco más de resistencia, la subida hasta el PGP Sabas Nieves. Mientras vais subiendo te vais encontrando con los paisajes de la ciudad, pararse para tomarse una selfie es obligatorio, ¡qué eso no te falte! Allá arriba, en Sabas Nieves, puedes recargar los recipientes de agua con dos chorritos que salen de la nada, nadie saben de dónde vienen; pero, lo cierto es que con la sed que tenéis a esa altura, cualquier punto de hidratación es buena. También, puedes descansar para comer una que otra fruta o comprar de esos helados artesanales de mora o tamarindo que saben a relajación.

Toca seguir el camino. Siempre es bueno asegurarse con el servidor de Imparques para confirmar la dirección que tomáis. Para llegar al siguiente punto, es necesario seguir subiendo desde Sabas Nieves, unos cinco minutos más hasta encontrar una nueva señalización que indica dos direcciones: hacia la derecha, al Hotel Humboldt y hacia la izquierda a la Quebrada Chacaíto, esta última es la que tomaremos. A la izquierda.

De aquí pa’ lante, el camino es más angosto que el anterior, un tanto menos agitado pero si de cuidado por los arbustos y ramas. El ambiente es más silencioso, la naturaleza está más cerca. En mi opinión, es un camino cómodo y atractivo para quienes le gustan las aventuras: toca ir en bajada. Son unos 40 minutos hasta la primera quebrada que lleva por nombre: Quebrada Las Adjuntas. Podéis refrescarte ahí, buen lugar para comer o montar un picnic.

A 12 minutos más encontráis una segunda quebrada: Quebrada Chacaíto, esta es un poco más concurrida puesto que los visitantes han hecho un pozo de aproximadamente un metro de profundidad. Como de esperarse de toda quebrada que nace desde las profundidades de un parque natural, el agua es helada. Para continuar el camino, tenéis que atravesar la quebrada y seguir por la única vía visible en el sector.

Captura de pantalla 2015-02-01 21.36.34 (2)
Sin duda, este pulmón vegetal es la mejor forma de alejarse de la bulliciosa ciudad.

Finalmente, el último tramo que recorréis es desde la quebrada hasta el puesto de guardaparques Chacaíto, distancia que tomará como unos 40 minutos. Una vez que lleguéis al puesto de guardaparques en Chacaíto solo queda por bajar una rampa de concreto que no supera los mil metros de distancia, la señal que indica el termino del recorrido son tres bancos que dan vista a la Avenida Boyacá, también conocida como Cota Mil. Al atravesar la avenida, ya estarás en La Castellana y desde ahí regresáis a la realidad.

Este recorrido nos llevo cuatro horas, eso sí, nos dimos tiempo de descansar, caernos, tomarnos las fotos, mojarnos en las quebradas, subirnos en los troncos, en otras palabras: ¡Nos dimos tiempo de pasarla bien! Sin duda, este pulmón vegetal es la mejor forma de alejarse de la bulliciosa ciudad…

Anuncios

3 comentarios sobre “El Ávila: lejos de la bulliciosa capital

  1. Hola Prof. Luis, como esta? Le escribo para ver si me puede facilitar información sobre el curso intensivo de Locución.. Soy egresada de Educación Mención Orientación 2014 de alli de Luz.Espero la respuesta. Gracias. Feliz tarde

    Date: Tue, 3 Feb 2015 12:54:41 +0000 To: maryseveriche29@hotmail.com

  2. Que genial Luis, me alegra mucho tu recorrido, yo he ido a Caracas pero no conozco el Ávila, toca visitarlo la próxima vez que vaya, ¡saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s