Iniciativa, un talento laboral

La diferencia entre los que toman la iniciativa y los que no lo hacen equivale a la diferencia entre el día y la noche
La diferencia entre los que toman la iniciativa y los que no lo hacen equivale a la diferencia entre el día y la noche

Mientras vamos por la vida siempre escuchamos a un amigo o familiar decir que ha iniciado una nueva etapa laboral. También he tenido la oportunidad de escuchar, en el ambiente académico, a mis estudiantes decir con entusiasmo «¡Voy a empezar las pasantías!» seguido de la típica pregunta «¿Qué me recomienda, profesor?». Les he aconsejado mostrar iniciativa: estudiar la industria, analizar los problemas de la organización o investigar y facilitar las fuentes del área, a esa técnica se le conoce como venta de solución y es la clave del éxito.

Defino la iniciativa en pocas palabras: hacer, lo que se debe de hacer; bien hecho, sin que nadie lo mande. En el caso de la venta de solución consiste en actuar, por lo general resulta ser un enfoque que acrecienta las posibilidades de encontrar empleo y progresar. La iniciativa debe ser nuestra naturaleza básica, tomando en cuenta que estamos en un país con ambientes laborales cada vez más competitivos donde realmente las empresas requieren personas ingeniosas que aporten sus conocimientos e ideas sin necesidad de «perseguirlos» pa’ que generen soluciones.

He visto como muchas personas esperan que suceda algo o que alguien se haga cargo de ellas; pero, las personas que llegan a ocupar buenos puestos de trabajo son las proactivas, esas que toman la iniciativa de hacer siempre lo que resulte positivo y necesario, alineados a los principios correctos de la institución.

Una vez una jefa, molesta por haber tomado la iniciativa, me dijo de forma tajante «limítate a tus funciones». Creo que como gerente desconocía la gravedad de esto, pues priva al empleado de ser solución, recurso e iniciativa dentro de la organización. Claro está que mantener a las personas en el curso de la responsabilidad no es humillante, es afirmativo; pero, el problema siempre sobreviene en la forma cómo dices las cosas y no en lo que dices.

La diferencia entre los que toman la iniciativa y los que no lo hacen equivale a la diferencia entre el día y la noche. No es un 10 o 90 por ciento: ¡es como de un 5.000 por cierto de diferencia! Quizá, de vez en vez, nos encontremos con empresas que por sus políticas la iniciativa es un tanto limitada; pero, les recuerdo que hasta para el pez más hábil se le hace difícil nadar en contra de la corriente.  Insisto en confirmar, aquí o en cualquier lado de esta bolita: la iniciativa es un talento laboral que pocos tienen pero que muchos deben resucitar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s