¿Quién apagó Venezuela?

Una historia contada jamás será igual que a una historia vivida. Nuestra esencia de comunicar nos lleva a escuchar vivencias e historias para darle forma y sentido a aquello que nos cuentan, nos imaginamos las situaciones y hasta se nos puede erizar la piel por pura empatía; pero, nunca logramos del todo sentir con cada fibra del corazón aquello que escuchamos… Hasta que lo vivimos.

Preparé mis maletas para visitar a mi familia en Navidad y Año Nuevo. Había pasado un año desde mi última visita a Venezuela. Sabía que mi país no estaba bien, lo decían los diarios, mi familia, los estados de Facebook de mis amigos; pero, no hay comparación de lo que cuentan a la realidad que se vive en mi país: con seguridad afirmo que la situación en Venezuela puede ser peor que la de un campo de refugiados. Sigue leyendo

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Emigrar no es renunciar

No es más patriota el que se queda ni menos venezolano el que se va.

Llevo dos días de mucha angustia por toda la situación que está… No, perdón, así no quiero comenzar…  Quiero decir. Llevo toda la vida mirando a un sólo gobierno al mando nacional de mi país.

Crecí con la cara de un tipo en unas que otras paredes de quien sentía me seguía con la mirada, no era El Libertador quien sí tenía un lugar honorable en los libros de Historia de Venezuela. Al tiempo, ya no eran algunas paredes, sino también su rostro estaba en las instituciones públicas con grandes murales; yo, suponía su normalidad por ser presidente para entonces.

Pero, mientras más crecía, también crecía el rojo viral en mi país. Era como una epidemia que nunca me fijé en lo rápido que pasaba, pero que sentía el malestar: venía con odio, agresión y división, sin “antibióticos electorales” que lo detuviera. Sigue leyendo