Viajar es mejor que llegar

WhatsApp-Image-20160728Miércoles, 20 de julio: 7:20 de la noche. Hay largos abrazos de despedidas en el pasillo de salida nacional del Aeropuerto Internacional “La Chinita”. Había escuchado de esta historia antes. Había visto las despedidas antes. Era yo quien abrazaba para despedir a alguien, antes… Pero, esta vez me despedían a mí. En ese momento no sabes que sentir, sencillamente llevas adelante tu plan y listo: ya todo empezaba a cumplirse y estás emocionalmente «congelado».

Me despedían porque estaba próximo a tomar un vuelo desde Maiquetía, Caracas hasta Quito, Ecuador. Según mi plan, esta sería una larga temporada en el país ecuatoriano. Demás queda la explicación y el porqué de mi salida inusual del país. Nadie quiere irse de su casa, nadie quiere abandonar su historia para comenzar otra; pero, a esta generación eso nos ha tocado. Sigue leyendo

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Maracaibo, un stand up comedy a 40 grados

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Foto: Luis Eduardo Ynciarte

De repente, una señora de la tercera edad, quien espera para abordar un deteriorado pero rodante carrito por puesto, exclama: «¡Dios mío esto es pa’ locos!» Inmediatamente, agitando de forma desesperada y visiblemente sofocada lanza una pregunta retórica: «¡Ay! ¿Y si esto es fin de mundo?». Una voz en off, con tono asustado, deja descubrir su nombre al decirle: «Mi alma, Romelia, ¡vos no sois seria!»  Ella le replica: «¿Seria? Seria tenéis que ponerte vos y brindar algo pa’ el calor». —Las dos actrices abordan la unidad con una marcada decoración interior que deja entrever el gusto del propietario por las caricaturas eróticas —.

El chofer, ahora actor principal, señala a con su dedo índice a un vendedor de helado de hielo molido, entiéndase: cepilla’o.  Con ayuda de su «español maracucho» hace su orden, bien especifica y sin titubeos: «Uno de limón, mollejúo». Momento en el que aprovecha para negar enfáticamente con la cabeza: «No, no, no, ¡este calor es demasiado!». —El actor principal presiona el botón play y cantan los músicos—.

Ocurrente Maracaibero, Marabino o Maracucho, cualquiera que sea el gentilicio, esto es un territorio que aunque las posibilidades de supervivencia parezcan limitadas, nunca faltará el ser pintoresco, espontáneo, alegre, exagerado y de buen humor que le ponga su particularidad a las situaciones del día a día, que por más serias que parezcan no se salvan de llevar su toque de comedia. Sigue leyendo