Carta abierta de un venezolano a los ecuatorianos

Estimados ecuatorianos, veo prudente empezar estas líneas pidiéndoles disculpas si es que algún venezolano les hizo sentir mal o consideran que les hizo un daño a los tuyos. Para mí es inaceptable y perturbador el maltrato físico, verbal o psicológico. No hay excusa, ni mucho menos motivos o explicaciones para maltratar o amedrentar a alguien que está en su casa.

Yo sé que es un tema sensible el que hoy les quiero contar; pero, la tristeza es mucha y quiero desahogarme con ustedes. Este tema de la afluencia masiva de venezolanos llegando al Ecuador es tan nuevo para ustedes como para nosotros. Venezuela nunca fue un país de familias que escapaban y salían caminando por la frontera para pedir dinero y tener algo con qué comer. Les juro que todo esto es nuevo para nosotros. De hecho, paradójicamente, yo recuerdo que cuando alguien salía del país era por turismo y lo hacía porque tenía dinero y regresaban al país donde estaba sembrada su vida. Y si no me creen, busquen cuántas familias alemanas, italianas, americanas y asiáticas se instalaron durante décadas cómodamente en nuestro país por ser un destino lleno de riquezas y oportunidades de todo tipo. Sigue leyendo

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